El día 5 de abril se abre el plazo para presentar la declaración de la renta por internet, mientras que para hacerlo presencialmente el plazo comienza el 11 de mayo. El periodo de presentación durará desde entonces hasta el día 30 de junio con carácter general, o hasta el 26 de junio para quienes el resultado de la declaración ‘salga a ingresar’ y quieran fraccionar y domiciliar el pago. Consulta el calendario de la campaña de la declaración de la renta 2016
Declaración de la renta en las oficinas y atención telefónica
A pesar de los cambios en la tramitación de la renta por internet, presencialmente todo sigue igual. Podrás acudir con cita previa a las oficinas de la Agencia Tributaria para hacer y presentar tu declaración. Tras solicitar la cita, deberás acudir el día indicado a la oficina que hayas seleccionado, con el documento de identidad y el resto de documentación necesaria para realizar la presentación.
La cita previa se puede pedir a partir del 4 de mayo y hasta el 29 de junio. Puedes pedirla de dos formas:
- Por internet
- Llamando al teléfono 901 22 33 44 o 91 553 00 71 de lunes a viernes, de 9 a 19 horas. Recuerda que hasta el 4 de mayo no comienza a estar disponible el servicio de cita previa
Presentar la renta por internet: Renta Web sustituye al programa padre
Este año no será posible presentar la declaración a través del Programa Padre, ya que éste es sustituido por Renta Web, un sistema más sencillo y al que se puede acceder desde cualquier dispositivo.
Se puede acceder a Renta web de tres formas:
- Con certificado digital o DNI electrónico.
- A través de la Cl@ve PIN (para solicitar este PIN o contraseña de carácter temporal debes estar previamente registrado en el Sistema Cl@ve)
- Con el número de referencia obtenido a través del Sistema REN0, con tu DNI y la declaración de la renta del año anterior.
Borrador de la Renta de 2016
El borrador de la declaración de la renta es una propuesta con los datos fiscales de los que dispone la Agencia Tributaria, sin embargo, corresponde a quien presenta la declaración comprobar que los datos son correctos y que están completos, o si no, modificar o incorporar los nuevos datos.
A quienes confirmaron su borrador en 2015, y no han presentado la renta de 2016 ni han accedido al programa Renta Web, les será enviado el borrador por correo postal, a partir de mayo.
Si no, puedes solicitarlo a través de Renta Web del 5 de abril al 30 de junio, con certificado digital, DNI electrónico, cl@ve PIN o referencia.
Si tienes que modificar el borrador, puedes hacerlo mediante el servicio Renta Web o pidiendo cita y acudiendo a una oficina. También podrás modificarlo llamando por teléfono al 901 200 345 o al 91 535 68 13 siempre que se trate de Rendimientos del trabajo, capital mobiliario, imputación de rentas inmobiliarias, régimen de atribución de rentas (capital mobiliario e inmobiliario), ganancias y pérdidas patrimoniales en caso de participaciones en instituciones de inversión colectiva con retención no derivadas de transmisiones.
Si eres afiliado/a a CSIF, no olvides que consignar la cuota sindical desgrava.
Cómo presentar el borrador de IRPF
Si ya has revisado los datos, es hora de confirmar o presentar tu borrador. Puedes hacerlo por internet, por teléfono o en las oficinas con cita previa.
Si el resultado sale ‘a ingresar’, podrás domiciliar el pago o realizarlo en una entidad bancaria, por banca electrónica o en cajeros y, en su caso, confirmarlo con el número de referencia completo (NRC) que te faciliten al realizar el pago (a elegir entre pago fraccionado o pago único). Si ya has presentado tu declaración y te sale ‘a devolver’ podrás consultar en qué estado se encuentra el proceso de devolución a través del portal de la Renta 2016 en la página web de la Agencia Tributaria.
El candidato no tiene obligación de contestar a preguntas íntimas
Foto: Getty
Aunque la teoría dicta que las entrevistas de trabajo son instrumentos para corroborar y ampliar los datos que un candidato ofrece en su currículum vitae, lo cierto es que, en muchas ocasiones, esta función puede llegar a desvirtuarse. ¿Tiene hijos?; ¿Cuántos años tiene?; ¿Está pensando en ser padre?, etc. son algunas de las preguntas a las que se ven sometidos los candidatos en sus entrevistas diarias.
"Es más frecuente de lo que creemos y no solo en las entrevistas, sino que también podemos ver discriminación por edad, sexo, etc. en las publicaciones de las ofertas de trabajo e incluso en los formularios de solicitud", cuenta Berta Álvarez, psicóloga colegiada y consultora de Recursos Humanos (RRHH).
Cuestiones, por otro lado, que el reclutador no debe realizar y a las que el individuo en sí no está forzado a responder: "El candidato no tiene obligación de contestar a aquellas preguntas que siente que vulneran su intimidad o que no estén relacionadas con el puesto de trabajo al que opta", señala Álvarez. No obstante, tanto si elige responder como si se inclina por guardar silencio debe siempre mantener las formas.
"Si decide contestar, es necesario hacerlo de forma adecuada, educada y neutral, con amabilidad y sin discutir, actuando con normalidad", indica Álvarez, quien añade que "si inciden en ese aspecto, el candidato puede preguntar cuál es el motivo por el que quieren conocerlo e, incluso, qué relación guarda con el trabajo a desempeñar".
En la mayoría de las ocasiones, este tipo de datos resulta intrascendente para evaluar la profesionalidad de un individuo, a pesar de son cuestiones muy arraigadas en los procesos de selección. "No hay nada que las justifique". Son preguntas que discriminan y que vulneran el derecho a la intimidad.
Si fuese necesario para según qué puestos obtener cierta información, por ejemplo, en temas de salud, con el reconocimiento médico previsto por la normativa sobre prevención de riesgos laborales, la empresa puede conocer si el trabajador es apto o no para desempeñar el puesto de trabajo, explica Álvarez. En este sentido, durante las fases de reclutamiento, los responsables de RRHH deben centrarse en conocer las destrezas de los candidatos y dejar al margen aquellos aspectos que no guardan relación con el puesto.
Importancia de la apariencia
Además, según un estudio realizado por el portal de empleo Jobatus, el 86% de los profesionales de RRHH tiene en cuenta el físico de la persona a la que entrevista y le influye en la toma de decisión sobre su idoneidad para el trabajo.
De hecho, el aspecto del candidato -es decir, forma de vestir o presentarse- constituye, según datos de la Comisión Europea (CE), el segundo criterio que pone en desventaja a un candidato si la empresa debe escoger entre él u otro con las mismas habilidades. Su edad, origen étnico, tenencia de algún tipo de discapacidad, físico (altura, peso...) así como su forma de hablar son otros aspectos que influyen en el reclutador a la hora de decidirse.
Asimismo, por parte del candidato, existen comportamientos que pueden resultar incómodos y deben, por tanto, evitarse: "Llegar tarde a la entrevista, comunicación verbal no adecuada, mirar el reloj constantemente, tener el móvil encendido, el poco contacto visual, desviaciones del tema que se está preguntando, incongruencia de la comunicación no verbal con verbal, etc.", concluye Álvarez.
La preocupación ciudadana por la corrupción sigue su línea ascendente de los últimos meses y se ha disparado en el último barómetro del CIS, en el que la citan como problema el 44,8 por ciento de los encuestados, 7,5 puntos más que en el sondeo anterior. Entre los datos más relevantes que arroja la nueva encuesta se encuentra que la violencia de género sólo es señalada como preopación por tres de cada 100 españoles.
Un cartel de protesta contra la violencia de género. EUROPA PRESS
La corrupción se afianza así como el segundo problema que citan los ciudadanos tras el paro, que preocupa al 72,3 por ciento de los encuestados, según esta encuesta que se elaboró entre el 1 y el 10 de marzo, un periodo en el que entre otras cosas se produjo la declaración ante el juez del entonces presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, que dimitió hace dos días.
La encuesta muestra por el contrario una mejor percepción de la situación económica, ya que disminuye en cinco puntos el porcentaje de ciudadanos a quienes preocupa este asunto (el 22 por ciento frente al 27 del mes anterior), y también hay un mayor optimismo sobre su evolución.
El CIS abunda en preguntas sobre el estilo de vida, sobre los usos y costumbres de los españoles.
¿Satisfechos? Los españoles, en general, vivimos satisfechos con nuestra vida en general. Al menos, eso es lo que le contamos a los encuestadores del CIS. En una escala del 1 al 10, los españoles damos un notable alto a nuestra vida. Un 28,4 de los españoles da un 8 a su vida y el 21, 4, un 7. Y uno de cada 10 españoles es absolutamente satisfecho con su existencia.
¿Cuándo nos acostamos? Pues sí. Se confirma que en España somos menos europeos que los europeos. Y nos acostamos tarde. El 35,5% de los encuestados asegura que se va al sobre entre las 23.00 y las 0.00 horas en día laborable, esto es, cuando al día siguiente tenemos que madrugar. Cuando la noche antecede a día de fiesta, nos relajamos un poco: casi el 40% se acuestan después de la media noche.
¿Cuándo nos levantamos? Pero, ojo, que también sabemos madrugar. El 35,5% de los españoles se levanta (en día laborable) entre las siete y las ocho de la mañana, porcentaje que baja sensiblemente una hora después. Sólo 6 de cada 100 se levanta antes de las 6.00 horas. Y hay un afortunado 3% que confiesa sin pudor que se levanta después de las 10.00 horas (porcentaje que asciende a un 14% en día festivo)
¿Hacemos ejercicio? Pues regular. Un 27,4 de los encuestados confiesa que no hace ejercicio nunca, o muy poco, para mantenerse en forma. Pero lo compensa el valiente 32,4% que dice que diariamente sí ejercita su cuerpo.
¿Cómo estamos de salud? Bien, gracias. Casi el 60% de los encuestados en el barómetro del CIS considera que su salud es “buena”. Un porcentaje sensiblemente superior, afirma que no ha tenido dificultades en su trabajo o en la realización de tareas domésticas por razones de salud.
¿Cuánto fumamos? Casi la mitad de los españoles que han participado en la encuesta afirma que ni fuma ni ha fumado (43,4%), mientras que en el otro extremo, uno de cada diez reconocer fumar entre 11 a 20 cigarros del día.
¿Cuánto medimos? La media de los españoles encuestado no es extraordinariamente elevada, aunque se confirma que crecemos poco a poco: estamos en el 1.67. Casi el 40% oscila entre 1,60 y 1,70. Uno de cada tras españoles mide más de 1,70.
Gente de centro. Políticamente, en la escala del 1 al 10, a los españoles nos gusta pasar por tipos ideológicamente de centro: el 19,4%. En los extremos, los que se declaran absolutamente de izquierdas (1 en la escala) superan (4,1) a los que se declaran totalmente de derechas (0,9).
Cuando John Crowley comenzó su nuevo trabajo en un centro de atención de llamadas hace seis años, lo dejaban poner todas las cosas que quisiera sobre su escritorio.
THINKSTOCK
Pero cuando se fue, no podía ni llevar su propia taza de café.
Durante esos años, la empresa redujo gradualmente el número de artículos personales que sus empleados podían llevar al trabajo.
Incluso hicieron desaparecer los retratos familiares, plantas y fotos.
A Crowley ni si quiera le permitían tener papel en su escritorio. Esperaban de él que centrara su atención en la computadora e hiciera sus llamadas.
No es de sorprender que, a medida que las normas se volvían más estrictas, sus niveles de satisfacción laboral fueran disminuyendo.
"En mis primeros dos años era mucho más enérgico y productivo que en mis dos últimos", dice el escritor, residente en Inglaterra. "Me sentía mejor sobre mi trabajo cuando (los gerentes) no eran tan duros".
Impacto en el rendimiento
Puede que un centro de atención telefónica no sea el lugar más agradable para trabajar, pero la experiencia de Crowley no es inusual, dice Craig Knight, psicólogo y director de Exeter, una empresa con base en Reino Unido que utiliza la ciencia para mejorar el desempeño empresarial.
No poder tener una foto de nuestros hijos en el escritorio podría parecer banal, pero esas normas impactan enormemente en el rendimiento de la empresa, dice Knight.
El especialista hizo varias investigaciones sobre la personalización de entornos laborales y descubrió que quienes tienen al menos una foto o una planta son un 15% más productivos que quienes no lo hacen.
Los empleados que personalizan su propio espacio son hasta un 25% más productivos que quienes deben trabajar en un espacio más estéril.
Sin embargo, muchas empresas de distintos sectores están poniendo límites a los artículos personales que sus empleados pueden tener sobre el escritorio. De hecho, muchas compañías no permiten tener absolutamente nada.
Pero ¿por qué insisten, si perjudica la productividad y hace que la gente se sienta infeliz?
La idea proviene, en parte, de populares teorías de gestión empresarial que dicen que los escritorios limpios incrementan la atención y la productividad. Pero las investigaciones demuestran lo contrario.
Espacio feliz, gente feliz
Tener tus objetos personales en tu trabajo te hace trabajar más porque le aporta un sentido de identidad al lugar.
También es una motivación psicológica.
"Cuando podemos enriquecer nuestros espacios somos más felices", dice Knight.
"Y trabajamos mejor cuando somos más felices".
Tres investigadores que escribieron en la revista Journal of Environmental Psychology (sobre psicología ambiental) descubrieron que personalizar nuestros espacios, especialmente en una oficina abierta, nos aporta control y sensación de pertenencia sobre el entorno.
Y, tal y como dijo Knight, fomenta la productividad.
"Crear un lugar propio en un entorno laboral público debería contribuir a desarrollar estados cognitivos y afectivos positivos en los individuos, lo cual resulta en recursos mentales mejorados, haciendo que se enfrenten mejor a posibles interferencias asociadas a la baja privacidad", escribieron los científicos en su informe.
"Completamente tóxico"
Si hay pruebas que demuestran que la personalización puede hacernos más productivos, entonces ¿por qué no todas las empresas nos dejan decorar nuestro espacio?
El motivo es que muchas firmas todavía tienen una visión autoritaria sobre el trabajo, dice Chris Cutter, fundador y director ejecutivo de LifeDojo, una firma en San Francisco que ayuda a los empresarios a mejorar la salud y bienestar de sus empleados.
"Los empleados, por naturaleza, tienden hacia el paternalismo, así que este tipo de políticas forman parte de eso. Son estandarización; son previsibles", explica.
Sin embargo, no existen pruebas de que Six Sigma y otras teorías de gestión similar funcionen, dice Knight.
"En todos los casos, es el peor espacio en el que puedes poner a la gente. No funciona y es completamente tóxico", sostiene.
Cutter está de acuerdo en que esos estilos de gestión no son efectivos.
Comprendiendo los datos
Tu jefe, probablemente, no trata de ser malvado o desagradable al pedirte que elimines tus artículos personales o incluso que quites tu foto de familia.
Muchos directivos han aprendido que Six Sigma es lo más adecuado a la hora de gestionar su empresa.
La empresa de Cutter pasa mucho tiempo convenciendo a las empresas de que la personalización funciona.
A veces, es difícil. Entonces, encuentra a un entusiasta en la empresa que comprende lo que dice y lo ayuda a impulsar el cambio.
Una vez que los jefes ven los datos y se dan cuenta del impacto de que el personal esté más feliz y sea más productivo, las actitudes comienzan a cambiar.
Para las compañías que dudan del cambio, Cutter sugiere comenzar con un departamento y monitorear el impacto en cosas como la productividad, la motivación y el ausentismo durante ciertos periodos de tiempo.
"Los directivos también pueden preguntar a la gente si se siente más feliz o más productiva", explica. "Mirar las pruebas y observarlo con sus propios ojos".
Crowley trabaja ahora en People HR, una empresa que crea software relacionado con recursos humanos. Le permiten llevar al trabajo todos los objetos personales que quiera.
Solamente lleva algunas semanas y todavía no ha colocado muchas cosas sobre su escritorio, excepto un diccionario.
Sus colegas tienen fotos, libros, calendarios e incluso una manta en sus lugares de trabajo.
Ser libre para decorar le demuestra que sus jefes se preocupan sobre el bienestar de sus empleados, y eso le hace querer trabajar más.
"Es liberador", explica. "Y me hace querer poner más esfuerzo y obtener mejores resultados para la empresa".