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| Muestras con Coronavirus
La actual pandemia del coronavirus Covid-19 ya ha dejado en todo el mundo más de tres millones de contagios y más de 200.000 muertes. Un virus sobre el que giran numerosas incógnitas, pero la principal sin duda es la que se hacen en estos momentos todos los investigadores: ¿Genera inmunidad?
Según un estudio publicado en MedRxiv (un repositorio de estudios en pre-publicación, que todavía no han sido revisados) señala que el coronavirus Covid-19 podría presentar una inmunidad en aquellos pacientes que ya han superado el virus de 12 años. Para aventurar esta afirmación, los investigadores se basan en el brote del SARS Co-V de 2002, similar al actual coronavirus de Wuhan. El estudio señala que durante el brote de SARS de 2002, los profesionales sanitarios estuvieron altamente expuestos al virus, lo que provocó un alto número de contagios entre este colectivo, al igual que está sucediendo ahora. La inmunidad de grupo, señala el informe, “juega un papel fundamental en la neutralización del virus y la prevención contra futuras infecciones. En estos momentos, disponemos de información limitada sobre la persistencia a largo plazo de dicha inmunidad, después de que los pacientes hayan superado el actual coronavirus, similar al SARS”. Es por ello que han evaluado a 34 profesionales sanitarios contagiados durante el brote del SARS-CoV de un hospital de Guangzhou (China) haciéndoles un seguimiento de 13 años. Anualmente, los investigadores han recogido muestras de suero desde 2003 a 2015. Seguimiento del virusTodas las muestras se analizaron para detectar anticuerpos mediante el sistema ELISA, evaluando la exposición al virus y una proteína nucleocápside recombinante de SARS-CoV, como antígeno de diagnóstico. Los resultados muestran que estos profesionales sanitarios contagiados desarrollaron una inmunidad al SARS-CoV persistente hasta 12 años después del contagio. Los anticuerpos contra el virus alcanzaron su punto máximo en 2004, disminuyendo rápidamente a partir de ese año y hasta 2006. Posteriormente, los anticuerpos contra el virus que es similar al coronavirus Covid-19 comenzaron a desaparecer de forma más lenta, desapareciendo del todo en 2015. “Los anticuerpos contra el SARS-CoV pueden persistir durante al menos 12 años. La presencia de anticuerpos del SARS-CoV podría proporcionar protección contra este virus y otros betacoronavirus, como el actual Covid-19”, concluye el estudio. |
martes, 12 de mayo de 2020
Coronavirus: apuntan a una inmunidad persistente de 12 años al Covid-19
Fuente: Redacción Médica/Jesús Arroyo
Coronavirus: descartan la reinfección en curados, son falsos positivos
Fuente: Redacción Médica
Un amplio estudio en Corea del Sur confirma que en los 260 casos estudiados solo se detectaron partes muertas del virus
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| Imagen de la rueda de prensa dada por los científicos coreanos. |
Un nuevo informe realizado en Corea del Sur ha concluído que las reinfecciones de coronavirus serían, como ya se sospechaba, falsos positivos, de acuerdo con los primeros avances de un amplio estudio recogido por The Korea Herald.
Un grupo de expertos en enfermedades infecciosas ha comparecido ante los medios para explicar sus conclusiones sobre 260 casos de personas curadas de coronavirus que dieron positivo de nuevo semanas después de superar la enfermedad. Oh Myoung-don, director del Comité Central para el Control de Enfermedades Emergentes de Corea del Sur, ha asegurado que no hay razones para creer que esos casos podrían estar provocados por reinfecciones o reactivaciones del Covid-19.
Los casos de nuevas infecciones en pacientes que ya han pasado la enfermedad y los interrogantes en torno a la inmunidad han creado un importante debate científico porque complicarían los esfuerzos mundiales por detener la pandemia al no garantizarse la inmunización de los ya infectados.
Aunque sigue sin saberse si los pacientes de coronavirus generan suficientes anticuerpos como para quedar protegidos, Oh Myoung-don asegura que los casos que están viendo de reinfección se deben en realidad a falsos positivos de los tests de diagnóstico. Este experto ha explicado que las PCR no distinguen si el virus está activo o lo que ha identificado son solo fragmentos de un virus ya muerto.
Reactivación del coronavirus, también descartada
“Las pruebas PCR se utilizan en Corea para diagnosticar el Covid-19, y los casos de recaída se deben a las limitaciones técnicas de las pruebas”, ha asegurado. Las conclusiones del comité confirmaron una evaluación anterior de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Corea, según la cual los pacientes que vuelven a dar positivo parecen no ser contagiosos.
También se alinearía con la advertencia inicial de la OMS, que, en un principio consideraba que “no había ninguna evidencia” de reinfección por coronavirus, sino posibles fallos en los tests para detectar el virus. Ante el aumento de nuevos casos en pacientes ya curados los investigadores barajaron la posibilidad de que fuera una “reactivación” del coronavirus en el organismo, más que de una segunda infección con el SARS-CoV-2. Sin embargo, el comité coreano ha descartado esa opción, asegurando que es "prácticamente imposible" que haya una reactivación.
¿Por qué nos agotan psicológicamente las videoconferencias?
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| GRAF8505. MADRID, 30/04/2020.- La reina Letizia durante la videoconferencia |
Los expertos determinan que la ausencia de contacto físico exige más atención.
La crisis del coronavirus ha tocado de lleno a las organizaciones. Estas se han visto obligadas a forzar el teletrabajo, salvo en casos imprescindibles, para esquivar el cese de la actividad. Este nuevo formato ha enviado a miles de españoles a sus casas y les ha forzado a adaptar en sus domicilios un nuevo espacio de trabajo que tiene que ser compartido con el resto de los habitantes de la casa. Y la tecnología ha llegado al rescate, haciéndolo tan bien que resulta hasta factible la celebración de reuniones mediante videoconferencia, obteniendo unos resultados, a priori, semejantes a los derivados de un encuentro cara a cara. ¿Es así realmente? Algunos expertos están advirtiendo que uso de herramientas para mantener videoconferencias elevan los niveles de estrés de los participantes.
Las complicaciones de la ausencia de la comunicación no verbal
Sería tentador pensar que una reunión mantenida con cámara de vídeo puede ser el sustituto idóneo para una presencial, pero lo cierto es que el cuerpo humano las descifra de una forma completamente distinta, según las conclusiones a las que han llegado Gianpiero Petriglieri, profesor de INSEAD y Marissa Shuffler, profesora de la Universidad Clemson. Estos expertos se refieren a las claves de comunicación que se pierden en una videoconferencia, como el tono de voz, parte de las expresiones faciales y los gestos físicos. Al no ser tan evidentes en una videoconferencia, el participante se ve obligado a prestar más atención y en la conclusión, en especial si la reunión cuenta con muchos participantes, puede resultar agotadora.
“El lenguaje no verbal es el primer ingrediente de la comunicación oral”, explica a EL PAÍS, Yago de la Cierva, profesor de Dirección de Personas en las Organizaciones del IESE. “Equivale a más de dos tercios de lo que se quiere compartir: le da la interpretación y el sentido”. En una reunión mantenida por videoconferencia se ve muy limitado, y por otro lado, “tenemos dos dimensiones en lugar de tres; y porque estamos sentados y quietos de ordinario y el control del espacio es importantísimo”, según este experto. La ausencia de esta tercera dimensión es la que desencadenaría, a la postre, un sobreesfuerzo psicológico.
“Cuando uno de los componentes de la comunicación está ausente o limitado -como sucede en las videoconferencias-, emisor y receptor se ven obligados a invertir mayor atención y más esfuerzo para expresarse y comprenderse correctamente”, explica Ignacia Arruabarrena, Profesora Agregada del Departamento de Psicología Social de la Universidad del País Vasco. Este desgaste se agudiza “si hay más personas implicadas en la videoconferencia”, según Arruabarrena.
“El lenguaje no verbal es el primer ingrediente de la comunicación oral”, explica a EL PAÍS, Yago de la Cierva, profesor de Dirección de Personas en las Organizaciones del IESE. “Equivale a más de dos tercios de lo que se quiere compartir: le da la interpretación y el sentido”. En una reunión mantenida por videoconferencia se ve muy limitado, y por otro lado, “tenemos dos dimensiones en lugar de tres; y porque estamos sentados y quietos de ordinario y el control del espacio es importantísimo”, según este experto. La ausencia de esta tercera dimensión es la que desencadenaría, a la postre, un sobreesfuerzo psicológico.
“Cuando uno de los componentes de la comunicación está ausente o limitado -como sucede en las videoconferencias-, emisor y receptor se ven obligados a invertir mayor atención y más esfuerzo para expresarse y comprenderse correctamente”, explica Ignacia Arruabarrena, Profesora Agregada del Departamento de Psicología Social de la Universidad del País Vasco. Este desgaste se agudiza “si hay más personas implicadas en la videoconferencia”, según Arruabarrena.
Silencios incómodos y la fatiga psicológica de la cuarentena
Pero no sería justo atribuir el estrés a las videoconferencias, sino que el propio confinamiento produce una apatía y también al cambio del entorno para quien teletrabaja. La obligación de estar recluidos en casa propicia “un estado de profunda distracción en el que nos encontramos todos en esta pandemia”, según De la Cierva. “Estamos inquietos, con un déficit de atención tremendo que nos hace mariposear de una cosa a otra porque no conseguirnos concentrarnos”. Esta situación hace que en medio de una videoconferencia y en los respectivos domicilios los asistentes tiendan a despistarse consultando el móvil o redes sociales. “Al final, captamos menos porque estamos distraídos”.
Otra circunstancia que tensiona inevitablemente las videoconferencias son los silencios: en un encuentro cara a cara, estos se gestionan de forma natural y sin que haya que forzar nada; no sucede lo mismo con las reuniones con una cámara delante, en la que solo se ve el rostro de los participantes. Quien haya asistido a una conferencia de estas características sabe bien que las intervenciones no fluyen de forma natural salvo que haya un moderador que ceda la palabra; lo habitual es pisarse unos a otros, o por el contrario, llenar de incómodos silencios los turnos.
Y por si todo esto fuera poco, las videoconferencias cuentan con otra dificultad añadida que, paradójicamente, debería facilitar las cosas: la audiovisual. “La imagen televisiva necesita manipulación para que refleje la verdad”, explica De la Cierva. “Si queremos salir naturales tenemos que actuar un poco; si queremos que nuestro rostro salga normal, tenemos que maquillarnos; si queremos que nuestra voz se escuche mejor, tenemos que subir o bajar el tono de manera algo artificial”. Todo ello “requiere esfuerzo que provoca tensión en los que no están acostumbrados. En definitiva, nos agotamos antes”.
Las videoconferencias han llegado para quedarse
No son, desde luego, una herramienta nueva, pero la inesperada irrupción de las herramientas para las reuniones mediante vídeo no parece que vaya a ser algo pasajero. Entre ellas, Zoom está cosechando una gran parte del protagonismo en el mercado, pasando de diez a 300 millones de usuarios diarios en unos pocos meses (solo este mes, la base de usuarios ha crecido un 50%). Derek Pando, responsable de Marketing de la compañía, aboga por una buena planificación antes de convocar una videoconferencia: “Una buena regla general antes de agendar una reunión es considerar si vale la pena el tiempo que vas a invertir: un email rápido, un mensaje por chat o una llamada de 30 segundos pueden ser suficientes para comunicar tu mensaje y no es tan exigente como una reunión con videollamada”.
El directivo sugiere también, en lo posible, ser estrictos en el uso de las ubicaciones. ”Si conectas con tus amigos o familia en la cocina, en vez de en el escritorio donde trabajas, crearás una atmósfera más relajada y evitarás la sensación de que estás en otra llamada de trabajo”, explica. El éxito de estas plataformas ha motivado que gigantes como Facebook apresuren su entrada en el mercado con Rooms, en un primer momento, y posteriormente permitiendo las videollamadas de hasta ocho usuarios en WhatsApp.
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CSIF solicita al Ministerio de Sanidad el reconocimiento del Nivel 3 de Formación Profesional para los TCAE

Se ha presentado escrito ante el Ministerio de Sanidad remitido por el Presidente del Sector Nacional de Sanidad de CSIF, Javier Martínez Martínez.
CSIF como Sindicato más representativo en las Administraciones Públicas y mayoritario dentro del Sector de Sanidad, perteneciente por derecho propio a la mesa de negociación del ámbito en el Ministerio de Sanidad, le manifiesta.
Hace unos meses, por parte del Ministerio de Educación y Formación Profesional, fue presentado un proyecto de Real Decreto donde se sustituía al Real Decreto 546/1995 de 7 de abril que establece el título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE).
Este proyecto de modificación, contó con el rechazo de CSIF, por no reflejar la realidad de las funciones que los TCAE desempeñan, ni el trabajo que realizan de forma efectiva, como consecuencia de ello el borrador de este proyecto de modificación, ha sido suspendido.
El Consejo General de Formación Profesional, en la reunión de su Comisión Permanente del día 29 de Abril de 2020, ha acordado la retirada de la denominación del título de Técnicos en Cuidados Sanitarios, "por no adecuarse a las funciones y competencias del colectivo de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE)".
Igualmente expresan la creación de grupos de trabajo dentro de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, y del Instituto Nacional de Cualificaciones (INCUAL), para la revisión de nuevas competencias dentro del personal de la Familia Sanitaria de Formación Profesional, y en concreto para el colectivo TCAE.
CSIF, requirió a este Consejo, y a la Secretaría General de Formación Profesional la eliminación del Proyecto de Real Decreto de Técnico en Cuidados Sanitarios y la revisión de las Cualificaciones de la Familia Sanitaria, y donde entre otras, solicitaba el reconocimiento a los TCAE, del nivel de Formación Profesional que les corresponde y con Nivel III, ya revisado por el INCUAL.
Al Ministerio de Sanidad, como Órgano regulador y con competencias para ello sobre la ordenación profesional para el sector sanitario, donde la colaboración e informe, es obligado para que el Consejo General de Formación Profesional y a su vez este pueda atender la petición de revisión de las cualificaciones profesionales de la familia profesional de sanidad y adaptar la formación profesional al contenido de la cualificación propuesta por el INCUAL.
Es por lo que, a nivel de ese Ministerio:
- Demandamos la participación de CSIF en los grupos de trabajo referidos, y tener en cuenta nuestra opinión a la hora de emitir y ofertar cualquier propuesta de mejora en el ámbito de la Formación Profesional dentro de la Familia Sanitaria, de la cual es su competencia.
- Emita informe dentro del Consejo General de Formación Profesional para la revisión de las Cualificaciones de la Familia Sanitaria, y donde entre otras, se reconozca a los TCAE, el nivel de Formación Profesional (NIVEL III), ya revisado en el INCUAL
viernes, 8 de mayo de 2020
Carta a la consellera Barceló: ¿Por qué desoyeron los avisos ante el Covid-19?
La vicepresidenta autonómica de Sanidad del sindicato CSIF explica cómo Conselleria desatendió constantemente las advertencias y analiza la situación de indefensión de los profesionales.

El Sistema Sanitario Valenciano, cuya fortaleza es el personal de la sanidad y su flaqueza la gestión que se ha venido realizando, se ha sostenido gracias al sacrificio de los profesionales, que han estado dando lo mejor de sí, ayudando con valor a los que más lo necesitaban, incluso con riesgo de la propia vida, pero con una precariedad, unas carencias crónicas y una escasez de personal incompatibles con la responsabilidad exigida.
Preservar el derecho fundamental a la integridad física y el derecho a la salud de los profesionales sanitarios, así como de las personas a las que asisten es esencial, pero a pesar del alto riesgo de exposición y de transmisión de un virus agresivo y veloz, lo subestimaron y no escucharon ni atendieron nuestras peticiones.
A CSIF nos preocupó mucho desde el principio lo que veíamos que estaba ocurriendo en otras zonas, y con motivo de la declaración de Emergencia Sanitaria Internacional por la OMS, que nos alertó ya supremamente, inmediatamente (el 31 de enero) registramos escrito a la Consellera exigiéndole que informara sobre la enfermedad y protocolos frente a la misma, se adoptaran medidas, se entregaran los equipos de protección correspondientes al personal y se les formara adecuadamente para evitar eventuales contagios y garantizar su seguridad.
De igual manera, en la mesa sectorial del día 12 de febrero, se preguntó verbalmente y por escrito por la situación del coronavirus (en el Reino Unido se había declarado ya una amenaza grave e inminente para la Salud Pública). Posteriormente en fecha 27 de febrero, reiteramos escrito y también en la Comisión Sectorial de Seguridad y Salud Laboral, solicitando a la Consellera medidas implementadas a los efectos de prevención en las instituciones sanitarias, medidas de protección en centros donde no existían o eran insuficientes, seguimiento que se estaba realizando a las personas que habían viajado a Italia, etc.
El 5 de marzo, también por registro, insistimos sobre colocación de mamparas, pautas a seguir a familiares y pacientes con sospecha de infección por transmisión respiratoria,…, en definitiva, medidas de seguridad activa que hoy por hoy no se hallan en su totalidad.
Nunca hubo respuesta por escrito
Nunca obtuvimos respuesta por escrito, hubo una omisión de actividad desesperante en los meses cruciales, tal que acabó en los tribunales de justicia.
Habida cuenta de la inacción y la escasez de medidas, consecutivamente dirigimos escritos a todos los Comités de Seguridad y Salud de los departamentos y a todas las Gerencias y Direcciones supradepartamentales.
En vista del descobijo, denunciamos a las Inspecciones de Trabajo y Seguridad Social de las tres provincias e instamos al Síndic de Greuges ante semejante desamparo.
Los profesionales sanitarios estaban totalmente al descubierto. La Conselleria podía haber empezado a prepararse antes, era de vital importancia. Una detección a tiempo habría limitado mucho los daños. El enemigo era el virus, pero nuestros supuestos aliados estaban mostrando una frialdad reveladora y temeraria.
Actos multitudinarios
Se celebraron actos multitudinarios que fueron elementos divulgadores del virus favoreciendo la propagación de la pandemia. En ninguno de los eventos se adoptó ninguna medida de prevención, porque antepusieron intereses políticos y por ello no quisieron tomar medidas, ocupados por otros asuntos, distraídos mientras acuciaba y acechaba lo que ya teníamos encima. La conveniencia política ha primado, incluso en ocasiones tan graves como ésta, sobre la protección ciudadana poniendo en riesgo la salud de los ciudadanos.
¿O quizá se deba a la incapacidad manifiesta de organización, previsión, planificación, coordinación y liderazgo? Tanta ineptitud sistemática, no es comprensible....
Si Uds. no sabían, haber copiado de los que lo estaban haciendo bien, haber escuchado a los que, con experiencia, les hacían vitales advertencias y llamamientos, y no haber desoído tampoco lo que les decíamos desde CSIF. No hay margen para estos errores, y menos aún en ese contexto.
NI diálogo social ni consenso
Desde un primer momento, con la voluntad social y de servicio que tenemos, y desde la lealtad institucional, nos unimos con la Conselleria, pero sin dejar de fiscalizar sus gestiones. Pero no hubo dialogo social, ni consenso, ni participación democrática. No reunieron si quiera al Consejo de Salud de la Comunidad Valenciana, órgano de fomento y fortalecimiento de la participación social que habría ayudado a sensibilizar a la población ante esta tragedia. Rompieron las cadenas de comunicación.
Se vulneró el derecho de información de sindicatos, juntas de personal, comités de seguridad y salud, e incluso de los propios profesionales prohibiéndoles que divulgaran o revelaran cualquier dato.
Han ocultado información deliberadamente, no sea que deje en evidencia el descontrol y la negligencia. Una censura de la información propia de totalitarismos.
CSIF hemos estado ahí, día a día junto a nuestros compañeros, dando soporte cuando más lo necesitaban. Sufrían mucha preocupación, inquietud, desconcierto y confusión, porque no había habido detección precoz, estaban ante una reacción tardía e incorrecta, desprovistos de una protección eficaz.
No se hicieron compras adicionales -preventivas- de material, cuando los mercados aún no estaban tensionados, ante un aumento drástico de la demanda de mascarillas, guantes, batas impermeables, gafas protectoras, respiradores, camas, circuitos diferenciados, test,... Empresarios, voluntarios, han tenido que suplir el vacío de la Conselleria durante los primeros días de la crisis que imploraba anticipación y fluidez.
Improvisación
Se tomaban decisiones dispares, se improvisaba, se actuó de diferente manera en los departamentos y enviaron a los profesionales mensajes contradictorios. Hubo tiranía y amenazas de expedientes ante ruegos que se formulaban.
No hubo coherencia para dar una respuesta que requería de inmediatez después de tanto tiempo de espera.
Mientras, la cifra de personal contagiado en acto de servicio o en aislamiento, iba creciendo. No podemos olvidar, había que proveer de instrumentos y medios a los centros sanitarios para cuando hacían falta.
Pero todos mentíamos a excepción de la Consellera, señalando con dureza a los profesionales sanitarios: 24.03.2020 “hay profesionales contagiados a través de familiares o amigos, otros que hicieron un viaje e importaron el virus”,
Tras la desidia e inoperancia de la compra de los EPI, como cual despilfarradores el personal, cuando en realidad se lo estaban escatimando: 16.04.2020 “nunca ha faltado material de protección”,
Tras las desenfrenadas y equívocas compras: 21.04.2020 “la mascarilla no tiene un localizador”.
Soberbia e imprudencia de la consellera
Demasiada soberbia, imprudencia, y ninguneo de una consellera que no aceptaba críticas y se dedicaba a intentar tapar sus vergüenzas, apelando después a la solidaridad cuando no se le vio, como responsable, visitar un hospital ni interesarse por las miles de víctimas que se estaban provocando, sin mostrar siquiera un gesto de humanidad y dignidad.
¿Dónde está la precaución? Que no nos pida silencio.
Una consellera sin respuestas y pasando las responsabilidades a otros según le ha convenido, «La Conselleria no tiene constancia de ello», o «No tengo ese dato o no se lo puedo facilitar».
Ha generado mucha desconfianza, negaba la verdad y la realidad faltando al respeto a los que lo estaban dando todo. Sra. Consellera, los profesionales han cumplido extraordinariamente con sus responsabilidades, Uds. no.
La ausencia de los tan prometidos test ha costado vidas humanas, los ansiados test para todos los trabajadores de la sanidad para la necesaria seguridad de pacientes y profesionales y como requisito esencial para seguir trabajando.
Mientras unos recibían trato de favor, otros se quedaban y se quedan sin test.
Aquí contamos todos, la colaboración público-privada ha quedado manifiestamente evidenciada. Reconocer también el esfuerzo que están realizando nuestros compañeros en la sanidad privada, tan denostada por algunos.
El tiempo que hemos perdido, la inacción absoluta, el retraso de la Conselleria en tomar medidas para frenar la propagación del virus minusvalorándolo, pidiendo material tarde y mal, empleando días para pedir, recibir y procesar información, nos ha avocado a vivir momentos de inmensa tristeza porque las horas eran vitales.
A pesar de tanta incompetencia y del estrepitoso fracaso de la prevención, nuestros compañeros, nos han sacado adelante.
Se ha producido mucho dolor, ruina y lo que no sabremos nunca es cuántas vidas se habrían salvado si se hubieran atendido las advertencias antes, se ha pagado un altísimo precio porque ningún otro interés debe imponerse a la vida de las personas. Los daños son irreparables.
Descansen en paz nuestros difuntos.
*Vicepresidenta autonómica de CSIF Sanidad Comunidad Valenciana.
Carta de CSIF Sanidad publicada en prensa.
jueves, 7 de mayo de 2020
viernes, 1 de mayo de 2020
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